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Dinero Fácil

Dinero Fácil

por Jose Salgado
Dirección | Gestión de Empresas | 

Quizás porque he visto demasiadas películas de los años cuarenta llena de gánsters, mafiosos y gente del lumpen y las niñas bien caían en las garras de gente sin alma que llena los garitos a altas horas de la madrugada negociando con pobres tenderos que, atrapados por una desgracia familiar, necesitaban liquidez para saldar sus deudas con el mundo, con hacienda o con otro individuo con la mejilla cruzada por una cicatriz1 y aceptaban ser intermediarios entre un mundo de sombras y las almas necesitadas de alcohol, mujeres o armas.

Eran las víctimas de lo que yo se llama dinero fácil. Y el argumento suele ser siempre el mismo, es una sola vez, hay poco riesgo y una cantidad de dinero suficiente como para que la tentación venza a la ética.

Este dilema del dinero fácil no está solo ligado a las zonas prohibidas de nuestro código penal, hay dinero fácil en zonas muy grises pero que son perfectamente legales. La pregunta que nos hemos de hacer si somos capaces de lanzarnos a ella asumiendo el coste ético y moral que puede causar a nuestra imagen y por supuesto, a la sociedad.

Aquí tengo claras pocas cosas, porque el accionista de empresas grandes, que por tamaño es lógico que puedan hacer más daño cuando su brújula moral se avería. Las empresas por definición no tienen ética, la tienen su directivos que cada vez más van justos de un Pepito Grillo personalizado y con la débil excusa de “es legal” y van a subir los beneficios en el corto plazo, que es el abanico temporal sobre el que trabajan la mayoría, aceptan acciones que harían palidecer de envidia de algunos compañeros de Pedro Botero2.

Por otra parte, están los que sin ser grandes empresas, en su trabajo de PYME o autónomo, se lanzan por las más diversas razones a recaudar ese dinero que espera ser recogido por personas con pocos escrúpulos.

Mi duda es por las barreras que se enfrentan las personas ante estos incentivos crematísticos que ofrece el lado gris de la vida. Si no es delito y simplemente queda poco ético, ¿que impide caer en la tentación?

Y es aquí donde el factor social con el que cargamos todos los humanos. La presión social modifica, cambia y altera patrones de comportamiento, y gracias a ella las sociedades ganan en estabilidad y hacen que los psicólogos tengan una gran demanda.

La cuestión es como trasladar el comportamiento ético, sea positivo o negativo, y es cuando nos damos cuenta que no se está produciendo de forma efectiva. A veces por sesgos y otras tantas por presiones, no llega la información al que potencialmente puede cambiar las formas de trabajar.

Sin entrar en una de mis polémicas favoritas como es el rol de la prensa en la estructura de la sociedad, quedaría ver como quedan las personas que han quedado identificadas como poco de fiar, por ser generoso y que las actitudes de “cuesta salir del bucle del dinero fácil”3.

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