Enviado por Jose el Vie, 20/04/2007 - 19:38
Información, expertos e influencers
RRHH | Servicios profesionales |  Viernes 20 Abril 2007

Una de las cosas que me ha intrigado con esto de las tecnologías e Internet es que se ha reiterado mucho el tema del networking, lejanía de un click y contactar con todo el mundo a cualquier hora. Esto acabó explosionando, o sigue explosionando, con las nuevas generaciones de aplicativos que han ido llegando. No obstante, mirándolo todo un poco de calma, ¿que hay? Nuestra red de contactos es más amplia? o es más amplia nuestra red de conocidos?. Tenemos más valor ahora o simplemente somos más conocidos?. Quizás hemos cambiado nuestro concepto de personas por el conceptos de logos. Ahora tenemos más que una red de personas, una red de logos que representan varios conceptos: acceso a información, conocimiento, difusión, etc.. pero perdemos de vista, que al final de todo, son siempre eso, personas. A través del tiempo y el espacio podemos llegarnos a cruzarnos con muchas personas, pero esto no hace que sean contactos nuestros. A lo más serán conocidos y con mucha suerte serán una tarjeta de visita más en nuestra cartera.

Yo no veo que haya cambiado mucho las relaciones, o al menos no de una forma significativa. Las formas y métodos inherentes de relación y de conexión siguen siendo los mismos, pero hemos puesto más capas. Estas capas pueden permitir que nuestra agenda crezca a lo largo, pero no tengo tan claro que crezca a lo alto. Podemos llenar páginas y páginas con contactos que hemos ido acumulando, pero seguimos tan lejos de ellos como la primera vez que los vimos, son simples rectángulos de papel con un nombre y un e-mail.

Nadie me diga que se fía de una persona que conoció un día por internet o que añadió a su red de contactos en algún portal de estos de networking porque parecía que tenía muchos contactos, y claro, donde va Vicente?... pues eso. Yo se que acabaré siendo un viejo entrañable que juega al domino y me estaré quejando desde la artrosis que no me deja sentar pasando por lo maleducada que es la juventud de hoy en día, con lo que ya aviso, soy muy reacio a esto de ser amigo del mundo. Tengo y mantengo la teoría que tengo un amigo y el resto son conocidos, saludados y bultos sospechosos. El caso es que uno tiende a los puntos más céntricos de tu red de contactos, y si en ese círculo no hay nadie, no vas saltando alegremente a hacia esferas fuera de tu red de relación base. Traducido al román paladín es que te fías de la gente que conoces, no de los conocidos de tus conocidos... o al menos de estos últimos no te fías tanto como para fiarte a ciegas.

Es posible, y pasa, que uno de esos cartoncitos que hacen bulto en tu cartera pase a nivel más alto de tu red personal. Pero esto no suele ocurrir por arte de magia, hay un proceso de acercamiento mutuo, de respeto y de conexión en un número n de intereses. Es aquí donde la tecnología si puede facilitar la conexión, pero ya tiene que existir algo que pueda acercar a dos personas, porque aunque uno sea muy 2.0, tenga espíritu de SNA y maneje el AJAX como nadie, puedes estar más solo que la una.

Pero imaginemos un escenario estandard, tu quieres contactos. Sólo has de ir a una de estas webs orientadas a las redes sociales y buscar a los más famosos y añadirlos a tu lista. A partir de aquí y a base de enviar mensajes, puedes acabar con una red de contactos espectacular. Yo tengo contactos que no tengo ni la menor idea de quienes son, pero mira, ya que me enviaron una petición me pareció un acto de soberbia por mi parte el declinarles la invitación. Total, que sin hacer nada en absoluto, y encima sin tener ningún interés, tengo una red de contactos bastante amplia. Imaginaros si le pones interés, puedes tener una red de contactos de más de 5.000 personas. Lo normal, vamos. Como el día de tu boda los tengas que invitar ya puedes empezar a pedir un préstamo y ya ni me quiero imaginar el día que invites a tus cinco mil amigos a cenar a casa... ya puedes pedir 15 días de vacaciones para preparar la comida.

Un caso ligeramente distinto, y que es donde yo creo que está el valor de todo esto del SNA, es en las redes profesionales. Y cuando digo profesionales me refiero a a redes que solucionan problemas reales en el mundo laboral. Aunque supongo que si pongo un ejemplo la cosa quedaría más claro. Yo tengo una preocupación real sobre temas de seguridad y necesito una solución al respecto, los caminos más habituales serían estos:

  • Llamar a una empresa de antivirus y comprar lo que me diga el comercial.
  • Contactar con un profesional valorado que sea independiente del mercado o como mínimo lo más independiente que sea posible y que me asesore de cual es la mejor opción.

Para mí, la opción más interesante y efectiva aunque es la más compleja, es la segunda opción. Pero esto nos plantea problemas. ¿Donde están los expertos?, la verdad es que cuesta encontrar a un experto si vamos desvistiendo a la gente de su traje de influencer. 

Tendríamos que crear un  a un sistema por el cual la gente valora los contenidos de cada persona, el valor no depende tanto de la gente que conozca sino de lo que realmente aporta y del conocimiento que atesora. Esta información es la que si es relevante.

El caso es que las redes sociales, enfocadas más a conocimientos que a contactos, son un valor interesante. Claro que está que son redes profesionales y no se cometan lo que se comió el gato la semana pasada. Yo acudo aquí para resolver mis problemas, no para ver lo lista y simpática que es la mascota de nadie.

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