Enviado por Jose el Lun, 27/10/2014 - 11:11
La red social

La red social

por Jose Salgado
Dirección | Tecnología |  Lunes 27 Octubre 2014

No soy la persona más sociable del mundo, si quieres realmente torturarme simplemente envíame a cualquier evento en el que la comida se sirva en forma de canapés y tengas que hablar con otras personas sosteniendo un plato lleno de voulavents y con la otra has de hacer equilibrios con una copa de cava o de zumo de naranja. 

Te aseguro que en ese preciso instante desearía que mi padre nunca hubiera conocido a mi madre mientras calculo las probabilidades de escabullirme detrás de la mesa que solitaria y despejada que está al fondo de la sala. Curiosamente en esa sección sólo ofrecen crudités de zanahorias y apio, y obviamente está más despejada que la biblioteca del barrio en plena fiesta mayor. Mientras el camarero vegano está mano sobre mano, se puede apreciar que el resto de sus compañeros no dan abasto intentando satisfacer las ansiedades zampabóllicas del resto de los asistentes, que no saben donde colocar toda la comida que han ido acumulando y mientras hacen equilibrios con su plato como si fuera una partida de tetris, te intentan explicar su ultimo proyecto o idea de forma tan pasional que no solo te quedas impregnado de su energía, sino que además te llevas como regalo algún que otro pedacito de salmón en la solapa que le ha dado por hacer parapente desde su paladar y ha acabado estampado contra tu solapa. Y sucede lo que sucede, el pobre emprendedor, escuchador o grupie de famosetes, se queda ojiplático y e intenta disculparse con toda la boca llena de salmón con mahonesa y con la primera letra de la palabra perdón, te esculpe otra mancha al lado de la anterior. El pobre intenta limpiarte las estampaciones que te ha regalado -se conoce que el producto es freemium- y no se da cuenta que ambas manos están ocupadas: una con el plato y la otra con otro plato y una copa, con lo que el desastre se precipita y sobre el salmón de tu solapa cae la copa de cava y encima de tus zapatos, esas piezas de pescado rebozadas con una salsa de color discutible. En fin, toda una emoción.

Creo que me he dejado llevar por la emoción de la escena, pero el caso es que a pesar de no ser especialmente sociable, entiendo y comprendo que el hombre es un ser social. Puede que sepamos manejar una red de amigos y contactos de más de doscientas personas, y otros como yo no sepan capaces de andar y masticar chicle a la vez. Lo que si no me cabe duda es que el mundo es una gigantesca red social con millones de capas, y muchas de ellas impermeables entre ellas, a lo más que podemos aspirar es mirar por la ventana de las redes de otros, pero pocas veces nos dejarán entrar para que nos dejen jugar con ellos. Supongo que esto debe de ser lo que Facebook llama Mentions, pero eso sería otra historia.

Supongo que cuando tienes un producto o una empresa, intentas estar en las redes sociales para intentar alcanzar al mayor porcentaje de público objetivo. Por eso muchos se van a Facebook, otros a LinkedIn, y así vamos sumando gente y pagando a la empresa que lo gestiona. Pero cuanto más medito sobre el tema, más claro tengo que las redes que te marcan la diferencia no son estas. No digo que estén mal, pero yo como usuario no tengo muchas ganas de que una empresa venga a incordiarme sobre productos que hace. 

Las verdaderas redes son las que conectan a las personas con capacidad de decisión e influencia. Quizás estas personas tengan su perfil, pero no creo que por mucho que sigas a Enrique Dans puedas sacar mucho de utilidad práctica, quizás aprenderás pero no va a cambiar demasiado tu futuro personal y empresarial. El lugar que hablo es donde todas estas personas se encuentran y se relacionan de una forma que no harían nunca en las redes clásicas. Es ahí donde puedes conseguir ventajas competitivas con tu proveedor, acceder a mercados que estaban cerrados, obtener mejor financiación o que se te abran las agendas de personas que son decisivas.

Estas redes están ahí, son visibles, pero no te van a pedir un email para darte de alta. Es el palco de los equipos grandes, es el Círculo de Economía, el Círculo Ecuestre y unos cuantos más. En estos lugares es donde puedes sentarte con Isidre Faine, Ana Patricia Botín, Montero, y la gente que define la realidad del país. Es a estas redes a las que has de intentar llegar, y esta es la pregunta que nadie quiere contestar porque el acceso es bastante restringido y nadie va a darte las claves porque si tu entras, quizás sea él el que salga.

Y no pongamos caras de extrañeza y no nos indignemos, todos funcionamos más menos igual en nuestras pequeñas redes. Somos más o menos cerrados y tampoco dejamos que todo el mundo entre así como así. La diferencia es que nosotros no decidimos ni que hay para cenar, y ellos pueden hundirte la empresa o hacerla prosperar, y sino, que se lo pregunte a unos cuantos que se han salvado de la bancarrota por favores extraños de ciertos organismos y entidades.

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