Enviado por Jose el Mar, 26/08/2014 - 11:11
Internet no es siempre la solución
Dirección | Servicios profesionales |  Martes, Agosto 26, 2014 - 11:11

Me prometí a mi mismo que en estas vacaciones no escribiría nada profesional, que mi máxima concesión sería mi blog personal para seguir practicando la escritura y dejar constancia de las anécdotas que fabrican mi realidad, pero no ha podido ser. Esto de estar tumbado al sol bajo cien kilos de protector solar -es lo que tiene tener la piel pálida- hace que bajes la guardia y la gente hable, y hable, y a ti te den ganas de sacar el poderoso brazo de la colleja, y empezar a repartir justicia sin que te tiemble el pulso.

El caso es que recientemente un converso digital -que son los peores que hay en el mundo- ha tenido a bien usar mis oídos como receptáculo de su discurso digital, sobre las ventajas y las maravillas de este mundo de ceros y unos, que gracias a internet todos somos mejores personas, la información es libre, y que dentro de nada, incluso seremos capaces de crear la pangea digital para un mundo hermanado donde todos seremos felices, y quién se resista a ser feliz y llevar tatuada una sonrisa perenne en la cara, le quitamos el ADSL.

Yo ya no se como explicarme, internet es un medio de comunicación, con sus ventajas -muchas- y sus inconvenientes -otros tantos-. Internet no hace nada por si mismo, no cura el cáncer, no hace que los derechos humanos se respeten, no cuida a los enfermos, y mucho menos, pone un plato de comida en la mesa. Los responsables de todas estas cosas son las personas, que pueden usar internet para facilitar el proceso, pero son personas humanas, con sus dos piernas, sus dos manos, su cerebro y su conciencia. No se trata de algún servidor maligno y programado a base de IA.

Me provoca bastante indignación cuando mucha gente se siente realizada a nivel humano cuando hace click en una campaña de Facebook o firma alguna petición en change.org y se queda tan pancho, como si hubiera realmente salvado la vida de cientos de pobres niños del tercer mundo. Me fascina que no sean conscientes de lo único que han hecho es dar datos a una multinacionales para que trafiquen con datos, y más todavía los de change, que en función de lo que pagues te promocionan más o menos -independientemente de lo justa o que pueda ser la causa-, y luego venden tus datos para hacer campañas de marketing. Mira tu que bonito, no hemos conseguido cambiar realmente nada y de paso, hacemos más ricos a los de siempre.

Te cuenta que ahora, con internet, la información está al alcance de todos. Es para darles un manual de comunicación, o de criptografía o cualquier área de conocimiento que trate sobre la información y el conocimiento. Esta manía de pensar que acumular datos es información es algo que me empieza a asustar. De hecho, no hay nada más práctico que tener una sobreabundancia de información si realmente quieres esconder algo, es como encontrar una aguja en el pajar. Y la prueba la tenemos constantemente en este medio que tanto quieren: internet: hay tanta información, de tantos colores y puntos de vista, que es imposible saber quién tiene razón y quién no, y al final, simplemente nos dedicamos a leer a personas y medios que se dedican a darnos la versión que nos gusta, no precisamente la real.

Seamos honestos, al menos con nosotros mismos, si queremos cambiar el mundo, si queremos mejorar, internet no es el camino, internet es un medio. Antes de ponernos a compartir en las redes sociales y espamear a nuestros contactos con la última campaña de turno, ¿porque no nos apuntamos a alguna asociación de vecinos?, ¿porque no colaboramos con alguna entidad local?, ¿porque no ayudamos a la anciana del tercer que vive en nuestra escalera y que tiene movilidad reducida?, claro, cuesta trabajo y tiempo y estamos demasiado ocupados dándole al like.

Es deprimente ver que cuanta más tecnología, más facilidad de conectarnos y crear algo que nos haga trascender, más nos escondemos tras ella para seguir haciendo lo que mejor sabemos: nada. Deja de quejarte, deja de pulsar botoncitos y sal  a cambiar la realidad donde esta actúa, en la calle, no en la pantalla de tu smartphone de última generación.

Película: Bowfinger

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