Enviado por Jose el Lun, 18/02/2013 - 12:12
Información, conocimiento y tiempo
Dirección | Servicios profesionales |  Lunes 18 Febrero 2013

Lo voy a aceptar, el fenómeno de las redes sociales ya está implantado en la lista de tareas que tenemos que acometer en una campaña de marketing. Podemos discutir si estas acciones han de correr sobre Facebook, Twitter o si se ha de gestionar en una web propia. 

Pero creo que esto es más bien un pensamiento positivo sin mucha base sólida. Es cierto que ahora tenemos más acceso, pero eso no implica que lo usemos o bien que sepamos usarlo, o lo peor, que al existir tanta información, es imposible encontrar la pieza fundamental que de coherencia a lo que estamos buscando.

Se ha democratizado la publicación de información, cualquier persona que tenga algo que decir, puede hacerlo y exponer su punto a todo el universo mundo que esté conectado a Internet. El resultado son toneladas de contenido que se vuelcan y que se mezclan unos con otros, a veces copiando, otras tantas plagiando con el resultado inequívoco que cada vez internet es como un gran trastero donde se va acumulando hojas y más hojas sin saber exactamente cual es valiosa y cual no es más que una pequeña perorata intrascendente para la mayoría de las personas.

Hace bastante tiempo, los canales de comunicación estaban en manos de cuatro personas. Tenía su parte positiva y su parte negativa, podían crear estados de opinión simplemente sesgando, consciente o inconscientemente, algunos datos sobre la realidad. La ventaja es que estaba sujeto a ciertos riesgos, si se desviaban demasiado de la realidad y mimetizaban lo que hacen algunos financieros y se dedicaban al "periodismo creativo" podrían perder lectores o bien podrían ser demandados y afrontar perdidas económicas en ambos casos, o quizás peor, perder la reputación como medio fiable.

Ciertamente la reputación y fiabilidad de un medio era algo muy importante, de hecho, muchos de los medios actuales siguen intentando estirar cierta reputación que consiguieron hace ya unas cuantas décadas. La reputación, por contra, en internet no es tan relevante si la correlacionamos con la cantidad de información. Existen fuentes, piezas de información, que pueden construirse cierta fiabilidad durante el tiempo. Es más, muchos medios intentan replicar el concepto de los medios clásicos y crearse cierta aura y prestigio, pero la mayoría de contenidos generados no tienen su origen en estos nodos, sino personas aleatorias que publican y desaparece sin tener en cuenta los conceptos de fiabilidad, credibilidad y demás valores que si afectan a medios clásicos, y por extensión a los modernos. El problema es que en un mundo digital, y asumiendo que el análisis semántico todavía no entiende la famosa frase Entre el clavel y la rosa su majestad escoja, todo se mezcla irremediablemente.

Creo, o quiero creer, que los grandes buscadores están intentando solucionar este problema dándonos los resultados más relevantes a nuestras consultas, pero la pregunta ahora es ¿que es relevante?. Los buscadores han implementado algoritmos, en función de cuantos enlace recibe una web, la calidad de los mismos y van ajustándolos cada día un poco más para ser lo más exactos posibles. Para incrementar esta fiabilidad también se alimentan de la información que vamos dejando para filtrar más información, usan el histórico de nuestra IP, cookies, dónde hacemos click, rastrean nuestro historial, todo a fin de darnos lo que queremos. 

Pero esto no era suficiente, no conseguía acertar y por esta misma razón el concepto de lo que recomiendan nuestros amigos es algo que estaríamos dispuestos a probar es algo que ha triunfado. Ahora los buscadores también están integrando las opiniones de nuestros amigos en el proceso de búsqueda, para ser todavía más precisos. El resultado es que cada vez otros buscan por nosotros y encontrar datos distintos y que amplíen nuestro conocimiento, es muy complicado. Para que sea más claro, imaginaos que soy vegano, todos mis amigos son veganos y siempre he buscado recetas absolutamente veganas. El día que me pique la curiosidad y quiera expandir mi universo gastronómico y busque la receta de estofado de ternera, en vez de salir la clásica receta, saldrán equivalentes veganos sin carne, sin chicha y sin nada que se acerque ni de casualidad a lo que es estofado de la abuela de toda la vida. Estamos condenados a vivir en lo que se llaman nuestra zona de confort e internet nos lo pondrá muy difícil salir de ahí.

En esta situación donde los medios clásicos han perdido credibilidad y audiencia, e internet nos tiene encerrados en nuestra propia burbuja, ¿como podemos desafiar nuestro conocimiento con nuevas perspectivas de la realidad?.

Supongo que es más o menos cuando apareció el concepto de content curator. Usar todos los medios que se dispone actualmente para ofrecer una selección de noticias que realmente me interesan, pero sin dejar datos que puedan desafiar mi concepción de la realidad. 

Yo tengo una percepción un poco bipolar de internet, creo que puede ser una gran herramienta pero se está convirtiendo en un gran hermano. El potencial es tremendo pero cada vez la noto más agarrotada, en vez de hacer crecer al hombre como especie, la está paquetizando, metiendo en establos personalizados y colocándonos vendas en los ojos para que no apartemos la mirada de lo que nos puede hacer dar un paso adelante, y tristemente, no acabamos decidiendo nosotros sino que es un algoritmo que nos lleva a aceptar que lo que nos muestran es lo que realmente queremos ver.

Hay información relevante, interesante, conceptos que pueden desafiar nuestra percepción, abrirnos puertas a otra estructura de ideas. Investigaciones que podrían facilitar nuevos negocios a empresas, emprendedores que tienen productos que revolucionarían el mercado, pero sino consiguen entrar en contacto con los medios clásicos o bien, colarse entre las preferencias de los buscadores, desaparecerán bajo millones y millones de blogs, webs, posts, tweets y demás encapsulaciones de texto.

Y esto, es simplemente una parte del problema, la de como nos llega la información, la segunda es quizás más aterradora, sobre como consumimos la información que nos llega. 

En todo caso, voy a parar aquí porque esto lo estaba escribiendo mientras se despertaban todos los miembros de la casa. Mira, así aprovechaba el tiempo y saciaba un ramalazo que me ha dado al acabar leer los feeds que tenía pendiente.

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