Enviado por Jose el Mar, 21/06/2016 - 12:12
Mr Blue Sky

El community manager

por Jose Salgado
Marketing | Información, Soporte a operaciones diarias de otras organizaciones |  Martes 21 Junio 2016

Voy a ser honesto y reconocer que para haberme pasado una gran parte de mi vida gestionando equipos he leído bastante poco sobre el tema, creo que las recetas y las guías están bien si quieres tener nociones de algo pero cuando estás a cierto nivel, es más interesante estudiar otras áreas para ampliar tu visión de campo y poder gestionar personas.

Lo interesante es que tengo intereses variados, pero indudablemente puedo extrapolar conocimientos para mi día a día, y quizás porque la cabra tira al monte, dónde más paralelismos soy capaz de extraer es cuando leo sobre la historia de la cocina y la música. Como los ingredientes aparecen, se mezclan, se usan de forma distinta o como los géneros y tendencias surgen y se adaptan.

De todos estos temas, ya seas el chef o el que lleva la batuta tienes una idea muy clara, tu realmente no importas demasiado, eres un simple medio para conseguir un fin. Te presentan unos músicos o unos ingredientes y has de conseguir un resultado, tan sencillo como esto. Y tu trabajo es que cada una de las partes no solo forme parte del proceso, sino que aporte y haga que el producto final sea inconcebible sin su aportación, pero ojo, haciendo que todo esté equilibrado y que por intentar dar protagonismo a uno acabes arruinando el plato.

En el fondo, tu no decides a dónde quieres ir y que quieres conseguir, cuando te enfrentas a un grupo de personas son ellas mismas y sus talentos que te indican que puedes conseguir y si intentas que un pez corra como un lince y que un elefante vuele como un águila es que no has entendido tu trabajo. Cada uno de los componentes tiene una habilidad única y tu trabajo es, no solo sacarle el máximo partido, sino buscar métodos y caminos diferentes para que brille todavía más, y todo esto conjuntado con resto de personas sin que nadie piense que es menos importante que el otro, o llegado el caso, que sean capaces de aceptar que en algunos momentos tendrán un papel menor, pero que en otros proyectos la voz solista será la suya.

Ejemplos de esto lo podemos ver en la música de forma constante, si miráis en la canción Good Vibrations[1] con mucha atención os daréis cuenta de que hay cientos de instrumentos, de harmonías, melodías debajo de melodías. Si miras el conjunto es una obra de arte perfecta y es gracias a la suma de las pequeñas cosas que forman el global, no hay nadie que destaque ni que esté por estar, cada nota, cada harmonía, tiene una función que es estar al servicio de la obra final.

En el mundo de la empresa y los productos ha de suceder lo mismo y cada persona, equipo, departamento han de trabajar para llegar a un concepto que sea algo más que la suma de todos ellos, que sirva a un fin y que esté perfectamente equilibrado. Si por razones de ego, envidias o cualquiera de los pecados que suelen acompañar a las personas alteramos lo que es realmente importante y lo cambiamos por satisfacer al pequeño Napoleón que llevamos dentro, ya tienes en tus manos medio fracaso.

El community manager, gestor de equipos, líder, responsable, encargado, llámalo como quieras tiene un trabajo que parece sencillo pero que es extraordinariamente complicado. Los egos son algo peligroso, y no es que cada uno de nosotros creamos que somos lo mejor que ha parido madre, sino que en el camino de enaltecernos siempre se encuentran personas que nos doran la píldora, a veces con aviesas intenciones, otras honestamente, pero siempre olvidan el objetivo final es crear algo que nos trascienda.

Tener controladas las personas, motivadas, centradas y con harmonía de equipo no es algo que se consiga a base de seguir una lista y unos parámetros, y me parece demasiado obvio como para tener que comentarlo, porque cada persona es hija de su madre y su padre y funcionan de forma distinta. No tiene nada que ver un introvertido con un extrovertido, un solitario con los que prefieren trabajar en equipo.

No os voy a engañar, es un drama de trabajo cuando te haces cargo de un equipo que está quemado, no se fían los unos de los otros y acabas con más disgusto que alegrías. Pero si sabes escuchar, tienes paciencia y eres capaz de hablar el idioma de cada uno de los miembros, puede que seas capaz de reconducir la situación y crear un entorno saludable donde todos intenten remar en la misma dirección para alcanzar la meta, y muchas veces la meta no es vender más, sino ser mejores profesionales, lo otro viene por pura consecuencia.


[1] Good Vibrations. Beach Boys

7

Al día en cinco minutos

Resumen diario de los periódicos más influyentes del mundo

También te podría interesar

El Príncipe y el Mendigo

Méritos, responsabilidades y poder de decisión

A raíz de un tweet de Juan Ramón Rallo volvía a aparecer un tema a las tertulias de café y no me refiero al tema de si en las grandes empresas se paga más o menos que en las pequeñas, que por lo visto parece que es cierto. A falta de estudiar que tácticas usan las PYMES para mantener a sus mejores trabajadores, la pregunta fundamental para mi es si las diferencias salariales dentro de una empresa son lógicas y justificadas.

Ser parte, implicarse y participar no son sinónimos

Ser parte, implicarse y participar no son sinónimos

A veces nos sobreviene el pensamiento mágico y asumimos que cualquier intento de crear comunidad en la empresa, de preparar entornos colaborativos para gestionar el conocimiento, una red social interna para aumentar el engagement de los empleados es algo automático.

Metropolis

Los consumidores tienen el poder

No hace mucho Víctor Campuzano me reconoció que le había dado una idea para un post y como yo soy muy de creer en el balance del universo, hoy el me ha dado una idea para escribir uno y como es de bien nacido se agradecido, aquí dejo constancia de dónde sale todo este tema, pero también aclaro que parte de la inspiración también me la ha dado Èlia Guardiola en uno de sus post en Facebook.