Enviado por Jose el Mar, 16/12/2014 - 11:11
The catwalk o camino del matadero
Dirección | Información |  Martes 16 Diciembre 2014

A veces no se si me corroe la envidia o simplemente la indignación me consume por dentro. Como intento de emprendedor que soy estás más o menos atento al mercado para ver que tal respira. Que proyectos hay, como se financian, que ideas tienen, cual es el plan de negocio, que personas apuestan por él, quiénes son los inversores que hay detrás, y por supuesto, las presentaciones en sociedad del proyecto.

Toda esta fiebre de emprendedores, todas ellas con su wordpress personalizado a base de plugins, temas y captadores de emails, me recuerda sobremanera a la fiebre del oro. Todos como locos a buscar el preciado metal mientras los que realmente se hacían de oro, valga la ironía, eran los que vendían las palas, las tiendas, en fin, los que no se dejaban la piel intentando tamizar toneladas y toneladas de arena con un sol de justicia sobre sus cabezas.

Ahora los tiempos han cambiado y el antiguo sangre y sudor y lágrimas parece que ha mutado en focos, luces y mucha bebida con sus respectivos canapés de salmón. Los emprendedores, buscando financiación y resonancia mediática, desfilan en línea de a uno en todos los showrooms de emprendedores habidos y por haber, esperando ser uno de los seleccionados para tener sus quince minutos de gloria. 

Por su parte, los jurados de estos saraos, parecen más preocupados por si hay barra libre que por seleccionar proyectos con dos dedos de frente, con cierta lógica empresarial, vamos, que parecen que buscan más un proyecto que venda más que funcione. Como dijo una amiga que estaba en RRHH, son los típicos directivos que seleccionan a la secretaria mirándole el escote más que el currículum. 

Y ocurre lo que tiene que pasar, vemos proyectos con más curvas que el muñeco Michelín, con unos andares que parece que se le haya roto el coxis, pero que cuando le preguntas cual es el modelo de negocio ponen cara de sorprendidos y responden algo tan manido como: ahora nos preocupa más crecer, la publicidad cubrirá los gastos, o estamos enfocados en mejorar el producto. En resumen, que no están preparados ni por asomo para estar ahí.

Pero estamos en la sociedad dónde los que realmente saben se dedican a trabajar y los que no tienen ni idea son los que tienen tiempo para opinar y montar estos eventos, se asume que no tienen ocupación más allá de recuperarse de la última resaca. Con este tipo de mentores no se puede pedir a los aspirantes que tengan claro la diferencia entre un modelo de negocio y una modelo de negocios, hay sutiles pero fundamentales discrepancias entre uno y otra.

Con lo que a los aspirantes les diría que fueran a ver a muchas personas, que hablaran todavía con más y que evitaran a toda costa a la gente que siempre está en estos lugares. Intentar buscar a los que no están, a los que trabajan de nueve a seis analizando estos proyectos y por la noche están tan cansados que prefieren disfrutar de su vida privada antes que enzarzarse en una lucha a codazos por el último vaso de cava que queda en la bandeja.

Porque si no habéis pasado una criba, un proceso duro de análisis, de estudio, o como dice Imma Pulido, pasar del power point al excel y verificar el plan de negocio, tendréis vuestro momento de fama y quizás salgáis en algún periódico, pero hay pocas posibilidades que viváis más de dos años. Quizás nadie os lo ha dicho, pero por muy buena que parezca vuestra idea, si el flujo de caja no responde, si no hay un modelo detrás, da igual las horas que dediques porque estás abocado a cerrar.

Pero para ser totalmente honesto, hay momentos, sobretodo cuando has tenido una semana de esas duras que te gustaría ser tu el que está ahí arriba dando las gracias a tu familia por el apoyo que te han dado. Suerte que se me pasa rápido, simplemente miro todo el trabajo que tengo pendiente y que sin hacerlo antes y hacerlo bien, el intentar encaramarme en la pasarela solo hará que me caiga más rápido de lo que he subido.

Película: Zoolander

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