Enviado por Jose el Mié, 26/11/2014 - 11:11
Como motivar a tu equipo

Como motivar a tu equipo

por Jose Salgado
Dirección, RRHH | Gestión de Empresas |  Miércoles 26 Noviembre 2014

Hace ya un tiempo, Javier Tacón me propuso publicar un post sobre como motivar a un equipo.  Si fuera una persona sensata y no me gustara esto de escribir, lo que haría sería recomendarle el libro La sorprendente verdad sobre lo que nos motiva de Danie. H. Pink, pero no es el caso así que voy a dar mi propia versión reducida de lo que yo he aprendido a lo largo de los años y unas cuantas pinceladas de algunos libros, incluido el de Pink.

No eres su amigo, eres su jefe

Este punto no sabía si ponerlo o no, pero me recuerda a la frase del juez Emilio Calatayud cuando hablando de las relaciones paterno-filiales, dijo que si un padre es amigo de su hijo lo deja huérfano. En la gestión de equipo esta frase es equiparable, no eres su amigo -que puedes serlo- sino que eres su superior y tu deber es que cumpla sus obligaciones, darles las herramientas, formarlo, educarlo y hacerle crecer. Si te dedicas a ser un colega, el equipo estará descabezado, se perderá el orden y el control, y nadie sabrá a quién recurrir cuando surgen problemas. 

Así que si un día se van todos de cena y no te invitan, no te pongas celoso sino que siéntete orgulloso de que tu equipo funciona como tal y no te necesitan para cualquier nimiedad.

El dinero es condición necesaria pero no suficiente

Esta es una parte compleja, todos trabajamos por algún motivo y el más usual y más fácil de cuantificar es el dinero. Lo complicado es acertar cual es el mínimo necesario para equilibrar la balanza de todas las ventajas formales e informales del puesto. En algunas personas será solo seiscientos euros, en otros serán mil quinientos. Es un concepto bastante personal y que ha de estar ligado al puesto que desempeña y el rendimiento, así como en función de cada persona.

A partir de aquí, una estrategia de toda la vida es dar más sueldo por conseguir objetivos. Esta ecuación nos ahorra muchos dolores de cabeza porque es muy matemática, pero recientes estudios demuestran que en tareas complejas -o sea, de las que hay que pensar- la motivación económica tiene el efecto contrario. Los proyectos se alargan y se cometen más errores. 

Esto no quiere decir que no podamos remunerar a base de bonos, pero hay que estar muy atento como se correlaciona porque si los implementamos de forma errónea puede tener efectos contrarios.

Cada persona es un mundo

Del mismo modo que no vas a tratar del mismo modo a tu pareja que al vecino de abajo, con las personas de tu equipo son has de proceder de igual manera. No responden a los mismos estímulos, cada uno necesita un trato distinto, retos distintos y diferentes tipos de presión. 

El usar el mismo molde con todos conseguirá que solo te responda como esperas un veinte por ciento -y eso con suerte-. Has de personalizar la atención en función de su forma de ser, de su especialidad, de su experiencia, no es lo mismo contar con un senior que funciona prácticamente solo que con un junior que acaba de empezar y está más perdido que un pulpo en un garaje.

La envidia es muy mala

There’s no I in the word team. Que básicamente, en un equipo no existe la palabra yo. Esta es una parte bastante complicada porque todos tenemos nuestro corazoncito y nuestra propia visión de la realidad. Quizás se pueda percibir que no estás actuando de forma justa y valorando a todo el equipo de la misma forma, y ¿sabes que?, lo más probable es que tengas razón.

Es tu misión no solo personalizar la atención a cada uno de los miembros, sino explicar al resto el porqué lo haces y permitir que se te critique por ello. Tienes que hacerles entender tu punto de vista, que comprendan el porqué actuas así y que acepten la filosofía que aplicas cueste lo que cueste, porque cuando la envidia y los celos prenden en una persona, es muy fácil que salte al resto del equipo y acabe quemando por completo todo el trabajo que hayas echo.

Balance entre vida personal y vida privada

Este proyecto ha de estar para mañana, así que llamar a casa y decir que llegáis tarde que yo voy pidiendo pizzas. Esta frase es un clásico, como mínimo un a vez al mes en el mejor de los casos. Yo estoy de acuerdo en que ocurra, siempre hay imponderables que te ponen en el abismo y tienes que trabajar más horas que un reloj para entregarlo a tiempo.

Lo primero que habría que hacer es intentar evitar estas situaciones, pero no siempre depende de ti ni de tu equipo pero lo que si puedes hacer es anotar que es lo que ha causado esta desviación de tiempo e implementar soluciones para que no ocurra. Claro que siempre está la orden desde más arriba que te arruina tu planificación y por muchas soluciones que hayas implementado, os toca trabajar tres días hasta las once de la noche.

Cuando esto ocurra, lo más humano es cambiar estas horas extra por horas de fiesta y si se han acumulado ocho horas, que se puedan tomar el día siguiente de vacaciones y se vayan un fin de semana largo, o que lo usen cuando quieran. Otra opción es permitirles irse a casa cuando el trabajo está hecho porque tener a un grupo de gente sentada en la oficina sin nada que hacer es una pérdida de tiempo y te priva la opción de luego pedirles que se queden más horas.

También es interesante darles la libertad de poder trabajar de casa cuando tienen hijos y uno se ha puesto enfermo, o que pueda recuperar las horas otro día o cuando hay carga. En resumen, ser flexible con los horarios siempre y cuando se cumplan las fechas de entrega.

Un objetivo común

Has de tener claro cual es el objetivo de tu equipo, un meta que les obligue a esforzarse y que no se reduzca a entregar los trabajos a tiempo. Una idea que una las personas, sus habilidades y las necesidades de la empresa. Cada equipo tiene el suyo particular y cada equipo conforma sus necesidades, pero has de encontrarlo, comunicarlo y que el equipo se sienta partícipe del mismo.

Normas claras

Soy partidario de tener muy pocas normas y que sean muy claras. El sobrecargar de normas y procedimientos que no aporten valor es una simple carga que no ayuda a nadie más que los que están por la burocracia y mirar una hoja excel.

Redúcelo todo al mínimo, aplica el sentido común y da la autoridad suficiente a tu equipo para plantear estrategias diferentes aunque eso signifique saltarse alguna norma existente, y cuando eso ocurra, apoyarles en la decisión y da la cara por ellos si tiene sentido lo que te proponen.

Poder disentir sin miedos

Eres su jefe, así que existirán momentos que harán lo que tu mandes porque para eso eres el jefe no porque estén de acuerdo. Obligarles a expresar su disconformidad en público, que vean que se puede disentir. Escúchales, toma nota, y si tiene razón, aplícalo y comunica que le has escuchado y que tiene razón en algunos puntos y en otros no, y explícalo.

Lidera con el ejemplo

Si lidera un equipo es que no vives de dar conferencias, así que más te vale que lo que pongas en el papel y lo que digas sea algo a lo que tu mismo te sometas. Si hay una disonancia entre ambos mundos, perderás la confianza y es algo muy complicado de recuperar.

Los fracasos no pueden quedarse huérfanos

Cuando se consigue un éxito, siempre traspasa el mérito a tu equipo, y si hay un fracaso te toca asumir que es culpa tuya. Queda muy mal cuando te pones medallas con el trabajo de otros, o incluso cuando tu has hecho la mayoría del trabajo. Eres la cara visible y está en tu mano dar esta dosis de vanidad traspasando la gloria del momento a ellos, eso les hará sentirse valorados y confiarán más en ti.

Cuando las cosas salen torcidas, asume tu toda la culpa y no des nombres de nadie, aunque tu no hayas tenido nada que ver y se haya hecho a escondidas. Luego ya podrás bajar y hablar con los responsables en privado y cantarles las cuarenta, y si es muy grave, cantarles las cuarenta delante de todo el equipo.

Aprender y mejorar ha de ser parte del trabajo

Gástate el dinero en ellos, antes que nada en formarles para ser mejores, gástate el dinero en darles las herramientas adecuadas, y si esto no es posible, forma equipos. Pon a los expertos con varios junior a su cargo para que les formen y dales la opción de mejorar a nivel interno gastando el cincuenta por ciento de horas de trabajo y el otro cincuenta por ciento, usando horas fuera de trabajo -para que tenga que aportar ellos también parte en el proceso-

Y más o menos esto es lo que me ha venido a la mente en esta media hora que he tenido libre esperando antes de una reunión, no es completo, pero por aquí van las cosas bajo mi punto de vista. Si tenéis alguna sugerencia o crítica, ya sabéis, a comentar.

Película:

2

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