Enviado por Jose el Dom, 20/03/2022 - 10:15
Energía
Dirección, I+D | Administración Pública, Extracción de recursos naturales y minería, Utilidades |  Domingo 20 Marzo 2022

En el pasado podcast de anorta hablamos de la energía como un debate entre Toni Lasierra y un servidor. Fue un experimento de tertulia más o menos profunda sobre un tema que creíamos de actualidad. Este post es más una reflexión a toro pasado de lo que se comentó en ese programa.

Queda claro que cualquier trabajo necesita energía, arar un campo, levantar un muro o el hecho de digerir una manzana necesita un aporte de energía.

La tendencia natural del ser humano es no consumir la menor energía posible, sino usarla de la forma más eficiente posible, vamos que somos un cruce entre vagos y tacaños.

Al principio la energía que se usaba era la propia del ser humano, con nuestra fuerza arábamos, talábamos y todo lo que se nos ocurra. Cierto que también contábamos con el fuego para calentar hogares y cocinar alimentos. Pasado cierto tiempo entró en escena el uso de animales para liberarnos del esfuerzo, como para transportar bienes, arar campo y todo lo que se os pueda ocurrir que permitiera al ser humano trabajar menos. Quizás habría que incluir aquí también el uso del viento para no solo navegar, sino para moler el trigo y convertirlo en harina.

No fue hasta el inicio de la máquina de vapor que se contempló el uso intensivo de energías fósiles, causando el inicio de la revolución industrial y el punto de inflexión en el concepto de uso de energía. Si ya antes la evolución social y tecnológica estaba ligada a la capacidad de generar energía, ahora esta relación es cada vez más fuerte e interdependiente.

Pero el salto definitivo fue cuando se introdujeron energías baratas pero no locales, como petróleo, uranio, etc… que los países ya no podían abastecerse por ellos mismos y dependían del comercio internacional, y por tanto, ser susceptibles de caer en manos de la geopolítica como ocurrió en el 1973.

La OPEP, como protesta y acto político contra Israel, recortó su producción de crudo creando una crisis que ayudo al surgir otro tipo de energía, la nuclear, no sin antes en parar todo el crecimiento que se estaba experimentando tras la segunda guerra mundial.

Aquí todos vimos la problemática de depender de pocos terceros en algo tan importante como la energía, pero está claro que no se aprendió la lección porque se renunció a la nuclear en búsqueda de algo más vendible a la población pero sin duda -a día de hoy menos efectivo para abastecer el consumo- como es la energía verde o energía sostenible, que no son lo mismo pero se usa a veces como sinónimo.

Y con estos ropajes nos topamos con la idea de incrementar los costes en base a lo que contamina cada energía lo que ha llevado a un incremento de costes que ha sido aprovechado por la política, como no, para golpear donde más duele. Ahora, todos corremos para intentar desligarse de ciertas energías, pero ni son suficientes las alternativas más verdes y las que peor prensa tienen no pueden construirse con la suficiente rapidez.

El futuro, después de comentarlo, está en dos vectores: o aceptamos que no podemos consumir tanta energía y volver a una época neomedieval y ser mucho más austero -lo cual yo personalmente creo que es inviable- y la segunda es invertir el doble en I+D en energías nuevas, no solo la solar, eólica o hidráulica, sino en energías que no dependan de tiempo como la energía del punto cero, energía de fusión.

En todo caso, os recomendamos escuchar el podcast y si tenéis algún comentario estaríamos encantados de que nos lo hagáis llegar.

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