El robo de cobre resurge con fuerza y afecta a Rodalies cada dos días

Catalunya

Las incidencias atribuibles a las sustracciones se han multiplicado por seis

ESTACIÓN DE TREN DE RENFE DE LA R3 DE GRANOLLERS / CANOVELLES, DONDE ESTÁ PREVISTO EL INICIO DE OBRAS ENTRE PARETS Y LA GARRIGA PARA DESDOBLAR LA VIA DE ESTA LINEA QUE ACTUALMENTE SOLO DISPONE DE UNA.

Las acumulaciones de material junto a las estaciones en obras, como las de la línea R3, son un imán para los ladrones

Mané Espinosa

El precio del cobre en el mercado negro se ha disparado, y, a su vez, lo han hecho los robos de este material, especialmente en las infraestructuras ferroviarias. En el último trimestre, entre septiembre y noviembre, se han contabilizado 46 robos de cable de cobre en Catalunya. Uno cada dos días de media.

Las sustracciones se concentran en el entorno de Barcelona, donde el volumen de esta tipología de delito se ha multiplicado por seis frente a los contabilizados en el mismo período del 2022, según los datos del administrador de infraestructuras ferroviarias (Adif). Se ha intensificado así una tendencia que lleva desde principios de año al alza, en el entorno de la capital, pero también en Tarragona, donde se ha doblado. En el conjunto de Catalunya, en enero se han registrado 135 robos frente a los 70 que se dieron en todo el 2022.

Los Mossos cambiarán la estrategia de afrontar el problema, activando la división de investigación criminal

El problema que subyace tras cada uno de estos robos son las consecuencias que acarrean. Cada una de esas sustracciones hace saltar por los aires el sistema de señalización ferroviaria, provocando incidencias que acaban sufriendo los sufridos usuarios de Rodalies. El paso de trenes por las señales, que normalmente se hace de forma automática, debe ser autorizado manualmente por el Centro de Control de Tráfico, con los correspondientes incrementos del tiempo de trayecto y la acumulación de retrasos.

El robo de cobre tuvo su momento álgido hace una década, en los peores años de la crisis económica, cuando se convirtió en un problema de primera magnitud, hasta que llegó a ser un problema residual. Su resurgimiento tiene una relación directa con la subida en picado del precio, que se ha disparado hasta superar los 9.000 dólares por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres. En las chatarrerías que compran haciendo la vista gorda al origen dudoso del material se paga hasta 4 euros por kilo de cobre. Esto ha animado a los ladrones a ir tras un producto cada vez más escaso pero con más demanda. De hecho, los especialistas prevén que el precio del cobre seguirá subiendo debido a la situación geopolítica actual.

Si bien durante el anterior boom del robo del cobre florecieron los perfiles de grupos organizados, muchas veces familiares, que asaltaban las instalaciones ferroviarias por la noche y arrancaban literalmente el cableado, el fenómeno ha cambiado. Ahora hay quienes aprovechan la oscuridad, pero tampoco tienen reparos en actuar a plena luz del día, especialmente en las zonas más alejadas del entorno urbano y rodeadas de bosque.

Tampoco es casualidad que las denuncias presentadas solo este año por Adif coincidan con puntos de la red ferroviaria en obras. El grueso de las sustracciones se concentran en el entorno de Castellbisbal, donde se está llevando a cabo una importante transformación asociada al corredor mediterráneo. Unos kilómetros arriba, unos kilómetros abajo, en el trazado de la línea de Vilafranca, se han concentrado la mayoría de robos del último mes. En la región policial metropolitana sur es donde más hurtos se están dando y donde más se han disparado tanto en cifras absolutas como en porcentaje.

Otro de los puntos calientes es la zona del Vallès Oriental, en la que se están ejecutando las obras de duplicación de vía de la línea R3. Ahí ha tenido lugar uno de los últimos grandes golpes, la semana pasada en Figaró, que arrasó con los cables de fibra óptica dejando inutilizados los enclavamientos del tramo entre este municipio y Puigcerdà durante unas cuantas horas. El tramo entre Terrassa y Manresa, en el que se está implantando el sistema de seguridad ERTMS, también ha sido uno de los puntos predilectos de los saqueadores de un metal que vuelve a ser codiciado. En Ferrocarrils de la Generalitat (FGC), en cambio, solo cuentan nueve robos este año.

La fibra óptica de la red de telefonía y las depuradoras de agua, los otros objetivos

Algunas de las sustracciones de cobre en puntos de gran acumulación de material, que estaba almacenado además en lugares de difícil acceso, ha hecho sospechar de la posibilidad de cierta complicidad con el personal de las empresas subcontratadas para realizar estos trabajos. De hecho, esta es una línea de las líneas de investigación con las que trabajan los Mossos d’Esquadra en algunos de los robos denunciados.

En Adif y en Renfe, en algún momento también han valorado la posibilidad de que algunos de los robos pudieran ser atribuibles a sabotajes. El corte en el cable hecho de un modo claramente profesional invita a pensar en ello, aunque se trata de una acusación que a día de hoy solo está basada en sospechas y de la que no hay elementos de prueba.

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Ante el alarmante aumento de los robos, los responsables de la infraestructura ferroviaria –que afecta a Rodalies, pero también a trenes de mercancías y puntualmente a la línea de alta velocidad– aseguran que han reforzado las patrullas de vigilancia y la colaboración con los Mossos d’Esquadra, que a su vez cambiarán la manera de afrontar el problema. Hasta ahora, las distintas investigaciones estaban en manos de las unidades regionales. A partir del año que viene, el área central de patrimonio de la división de investigación criminal centralizará las investigaciones para tener una visión transversal de lo que está ocurriendo e intentar responder con más eficacia a los incidentes prácticamente diarios.

De hecho, el problema creciente no afecta únicamente a los trenes. Los nuevos ladrones de cobre, además de arrasar en las instalaciones ferroviarias y el cableado telefónico, están incluso actuando en depuradoras. La semana pasada, los responsables de seguridad de Agbar se reunieron con mandos de la policía catalana para pedirles ayuda para hacer frente a la situación. Esta semana lo harán los responsables de Movistar con el conseller de Interior, Joan Ignasi Elena, ante el robo incesante de cableado de fibra óptica.

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