Las cuentas pendientes con Francia

Cumbre en Barcelona

Durante años, ETA absorbió las relaciones hispano-francesas, ahora la palabra clave es ‘interconexión’

Unidades de la SNCF y de inOUI  en la estación de Lyon

Unidades de la SNCF y de inOUI en la estación de Lyon

Xavier Cervera

Hace cuarenta años había una palabra clave para definir la relación entre Francia y España: ETA. La colaboración de las autoridades francesas era del todo necesaria para derrotar a la organización terrorista, que se negaba a reconocer la existencia de un régimen de libertades en España después de la muerte de Franco. Un régimen fruto de la transacción, pero también de la lucha de la oposición democrática a la dictadura. Sólo la facción “político-militar’ aceptó esa realidad. François Mitterrand empezó a desplegar una política de mayor severidad en la década de los ochenta. El último atentado mortal de ETA se cometió en suelo francés el 16 de marzo del 2010, cuando tres miembros de la banda asesinaron al policía Jean-Serge Nèrin, en el curso de un tiroteo.

Trece años después, la palabra clave es interconexión. Las conexiones energéticas y ferroviarias son hoy las cuestiones centrales. Afortunadamente, los mapas han sustituido a las pistolas.

cumbre españa francia barcelona

Preparativos de la cumbre hispanofrancesa en Barcelona 

Xavier Cervera

Las interconexiones eléctricas, que ahora París quiere acelerar, son la gran asignatura pendiente

No son mapas fáciles de resolver, puesto que Francia dispone de un modelo energético muy autosuficiente basado en la primacía de la energía nuclear y cuida con mucho celo sus posibilidades logísticas con el centro de Europa y el norte de África: la vecindad con Alemania y la influencia en el Magreb.

Francia y España mantienen unas intensas relaciones comerciales. El comercio francés con España supera en volumen al que Francia mantiene con la República Popular China. El comercio español con Francia supera al que las empresas españolas mantienen con todos los países de América sumados, desde Alaska a Tierra de Fuego. Donde hay comercio florece el entendimiento, sostienen los clásicos. Las relaciones entre ambos países son buenas, pero también hay dura competición. Y la llave de esta competición está en el Pirineo.

España, junto con Portugal, quieren vender más electricidad en el mercado europeo y para ello necesitan más y mejores conexiones con Francia, deseosa de proteger a su estratégica industria nuclear.

La Unión Europea aconsejó en el 2002 que las conexiones transfronterizas transporten el 10% de la capacidad de producción eléctrica de cada país. España y Portugal están a punto de cumplir ese requisito en el ámbito ibérico. No ocurre lo mismo entre España y Francia. España hoy solo puede exportar al resto del continente, a través de Francia, el 2,8% de la electricidad que produce. Con el cable submarino que está en proyecto en el golfo de Vizcaya, más otras dos interconexiones por tierra por el País Vasco y Navarra, España podría llegar al 2030 con una capacidad de exportación del 8%. Para esa fecha, la recomendación de la Unión Europea es del 15%. A raíz de los problemas de mantenimiento surgidos en su parque nuclear, Francia ha manifestado en los últimos meses una mayor interés en acelerar las interconexiones eléctricas con la península Ibérica.

Habrá conexión de hidrógeno con Barcelona, con un plan detrás: potenciar el puerto de Marsella

Gas. Francia ha rechazado la propuesta hispano-portuguesa de reanudar el gasoducto Midcat para enviar metano al centro de Europa, para contribuir a la substitución del gas ruso. Ha sido una discusión intensa que se ha saldado con una tercera vía: una interconexión submarina entre los puertos de Barcelona y Marsella para el transporte de hidrogeno verde a la industria centroeuropea, una conducción que estaría técnicamente preparada para el envío de gas.

Mapas, mapas, mapas. Francia está apostando en estos momentos el fortalecimiento del puerto de Marsella, en conexión con la potente área metropolitana de Lyón. Marsella-Lyon frente al corredor mediterráneo español. Francia no regalará a la península Ibérica la logística con el norte de África y el centro de Europa. Dicho esto, que no es poco, las relaciones políticas son excelentes.

Corredor mediterráneo 

Atasco entre Perpiñán y Montpellier

Salvador Enguix / València

El ejecutivo francés sigue sin mover ficha para clarificar si adoptará alguna medida para descongestionar el cuello de botella entre Perpiñán y Montpellier, un tapón que amenaza la fluidez del corredor mediterráneo en su incorporación a Europa. Ese tramo no está técnicamente adaptado para la alta velocidad y difícilmente podría absorber un mayor tráfico de mercancías. Algunas manifestaciones realizadas por el presidente francés, Emmanuel Macron, apuntan a que su gobierno quiere potenciar el eje Marsella-Lyon, lo que según expertos consultados podría ser una mala noticia para le corredor mediterráneo.

Un informe de la Oficina del Comisionado del Gobierno para el Corredor Mediterráneo que dirige Josep Vicent Boira, realizado a finales del pasado año alertaba de los planes galos para no desatascar la conexión francesa hasta 2044, dentro de 22 años. Los trenes de mercancías que circularán mucho antes desde Almería pasando por València y Barcelona, se encontrarán un tapón que ralentizará la comunicación ferroviaria en su acceso a Europa.

Desde el Gobierno Español se tomó nota de la alerta y se han estado realizando gestiones para clarificar la situación, aunque fuentes de ADIF señalan que “de momento no hay noticias”.

Imagen de las obras del corredor mediterráneo en la ribera norte del río Llobregat

Imagen de las obras del corredor mediterráneo en la ribera norte del río Llobregat 

Xavier Cervera

Trenes de pasajeros 

Renfe sigue fuera de la red francesa

David Guerrero/Barcelona

Los trenes de las compañías francesas llegan cada día a la estación de Sants desde París pero ese mismo viaje no se puede hacer a la inversa en un convoy de Renfe. La empresa pública responsable de las infraestructuras ferroviarias del país vecino lo impide, a diferencia de Adif, que dio luz verde para circular por las vías españolas a los Euroduplex de dos plantas con los que se conectan diariamente la capital francesa y la catalana. Tanto esa ruta como otras entre España y el sur de Francia fueron operadas durante diez años mediante una empresa conjunta participada a medias por Renfe y su homóloga francesa, la SNCF y se mantuvo hasta que los franceses decidieron unilateralmente romper el contrato el año pasado. La compañía pública francesa lo justificó por la falta de rentabilidad de los servicios transfronterizos, aunque el argumento de mayor peso era la entrada con su marca de bajo coste Ouigo en el corredor Barcelona-Madrid. Los franceses aprovecharon además que ellos tenían permiso para circular por ambos países. Renfe, en cambio, no puede hacerlo por la infinidad de trabas técnicas y burocráticas que están poniendo los reguladores del país galo a unos trenes que durante años han rodado por sus vías.

Renfe ahora centra todos sus esfuerzos en recuperar las conexiones perdidas desde diciembre con ciudades con Lyon y Marsella. Esta misma semana han podido realizar las primeras pruebas.

Imagen de la estación de Renfe de Portbou en una imagen de archivo

Imagen de la estación de Renfe de Portbou en una imagen de archivo

Archivo

La ‘Y’ vasca 

El tapón francés en el otro extremo del Pirineo

Ander Goyoaga/Bilbao

Otro proyecto que continúa sin encontrar una solución transfronteriza satisfactoria para todas las partes es el de la conexión con Francia de la conocida como ‘Y’ ferroviaria, la alta velocidad vasca. La situación guarda gran similitud con la frontera catalana.

Después de innumerables retrasos, el proyecto de la ‘Y’ vasca podría ser una realidad en 2027. Sin embargo, uno de los grandes objetivos del proyecto, el de la conexión con Europa dentro de un planteamiento de Corredor Atlántico, tendrá que esperar.

El Gobierno francés prioriza el tramo ferroviario Burdeos-Toulouse y ha postergado el nuevo ramal que desde la capital bordelesa pondría rumbo a Irún. Un informe de la Unión Europea recoge que las obras de la conexión transfronteriza no comenzarán antes de 2037, aunque en realidad no está nada claro que se vayan a acometer algún día. En consecuencia, los trenes de alta velocidad que surquen la ‘Y’ vasca tendrán que echar el freno nada más llegar a la frontera de Irún. Desde allí, deberán circular a velocidad reducida hasta Dax, donde podrán incrementar ligeramente la velocidad hasta Burdeos. En todo caso, hasta llegar a la capital aquitana no podrán viajar a alta velocidad.

La decisión de Francia de postergar ese nuevo ramal de alta velocidad entre Burdeos y la frontera Irún-Hendaya contraviene la voluntad de la Unión Europea de priorizar las conexiones transfronterizas entre ciudades europeas. El Gobierno de Macron, no obstante, prefiere apuntalar las conexiones dentro del Hexágono, consciente, además, de que el proyecto no despierta pasiones en los municipios cercanos a la frontera que en teoría se beneficiarían del nuevo ramal. Hasta el 78% de los cargos electos en la Mancomunidad del Pays Basque, que reúne a 158 municipios, se ha opuesto al proyecto.

Al otro lado del Bidasoa, en cambio, la visión es antagónica. La conexión con Europa era una de las grandes bazas del proyecto de ‘Y’ vasca, defendido con vehemencia por el Gobierno de Iñigo Urkullu. Los expertos consideran que, sin el nuevo ramal de alta velocidad en dirección Burdeos, es probable que se produzcan problemas de saturación una vez que los trenes crucen la frontera y circulen por las actuales infraestructuras ferroviarias.

Obras del tren de alta velocidad en la estación del Norte de San Sebastián

Obras del tren de alta velocidad en la estación del Norte de San Sebastián

EFE/Javier Etxezarreta

Energía

Cinco conexiones eléctricas que son insuficientes

Pilar Blázquez/Madrid

La energía ha sido un tema recurrente en las cumbres hispano francesas. Ampliar o no las escasas conexiones energéticas siempre ha sido una fuente de conflicto geopolítico de mayor o menor intensidad según en momento.

La tradicional reticencia francesa a facilitar esa interconexión entre España y el resto del continente a través de su territorio ha cambiado en el último año.

La escasez de gas provocada por la guerra y los problemas que ha tenido que afrontar Francia en el último año por las deficiencias en su parque de nucleares han convertido al país galo en importador frente a su tradicional posición exportadora. Solo en la última mitad de 2022, Francia importó de España 6.729 GWh. En los últimos cinco años había exportado una medida 2.165 GWh.

Entre ambos países, apenas funcionan cinco conexiones eléctricas a través de los Pirineos con un total de 2.800MW de potencia, apenas un 2,8% del total de la capacidad energética del país. Se necesitarían 12.000 MW para llegar al 10%.

Uno de los temas que se abordaran en esta cumbre será el de ajustar los compromisos de pago de la infraestructura submarina que viene a paliar parte de ese déficit y que debería estar finalizada en 2023 a través del Golfo de Vizcaya. Con ella, la capacidad de intercambio se ampliaría hasta los 5.000 MW, todavía lejos del nuevo requisito impuesto por Bruselas que exige una interconexión del 15% en 2030.

En el ámbito gasista, las necesidades francesas han favorecido que en 2022 el Gobierno español ampliase las dos conexiones actuales por Larrau (Navarra) y por Irún (Guipúzcoa), que permiten entregar anualmente unos 8.000 millones de metros cúbicos de gas, lo que supone tan solo un 4,5 % de las importaciones de gas ruso de la UE.

En esté ámbito ambos países han desterrado sus proyectos de interconexión gasista para apostar por una infraestructura de futuro, el H2Med, que conectará Barcelona y Marsella para transportar solo hidrógeno pero cuyo avance en estos momentos “está en los detalles técnicos que debe valorar Bruselas”, según explicó el lunes la vicepresidenta segunda Teresa Ribera y, por lo tanto, “no está en la agenda de esta cumbre que aborda temas políticos”, aseguró.

El pacto para construir el H2Med que debe conectar Barcelona y Marsella se cerró a finales del 2022 en Alicante

El pacto para construir el H2Med que debe conectar Barcelona y Marsella se cerró a finales del 2022 en Alicante

EFE/ Kai Forsterling

Fronteras 

Los pasos de los pirineos, a medias

Joaquín Vera / Madrid

En 2020, en plena expansión del coronavirus, España y Francia pusieron el cerrojo a la frontera de los Pirineos para frenar la pandemia. Un año después, cuando las restricciones se relajaron, París se opuso a reabrir la totalidad de los 37 puestos fronterizos entre ambos países vecinos con la excusa, esta vez, de combatir la inmigración irregular y el terrorismo. Lo hizo al amparo de los artículos 25 y 27 del Código de Fronteras Schengen, y el gobierno español lo respetó.

Actualmente, el bloqueo continúa en ocho de los pasos. Cuatro en los pirineos atlánticos y otros cuatro pasos en los pirineos orientales. Por ahora no está prevista la reapertura total de la frontera y es algo que se discutirá en la cumbre de mañana.

Imagen de archivo de una aduana de la policía francesa

Imagen de archivo de una aduana de la policía francesa

Archivo
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